viernes, 11 de mayo de 2007
Intimidades
Cerca, sensible y acurrucado a mí, me hablaba lentamente, sus palabras salían del corazón y su mente se iba quedando en blanco al extraer cualquier tipo de sentimiento y pensamiento que tuviera dentro sí. Sus manos delicadas se aferraban a las mías y su voz cálida y entrecortada me contaba el transcurso de su vida, un tanto complicada, sin entretenerse demasiado en los detalles. Era concreto y sintético; sus palabras y sus frases cortas, su lenguaje refinado, su forma de expresarse era escueta. Al final, me miró, se abrazó a mí y, lloró; sus lágrimas me hicieron pensar en su tristeza al igual que, preguntarme su por qué. Pero, aquel hombre afianzó su cariño y se expresó conmigo, se confesó y sacó de su mente sus angustias, se explayó del tal modo que, me hizo sentirme una persona con suerte por haber compartido su yo más personal y más profundo durante aquel corto espacio de tiempo.
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