miércoles, 18 de julio de 2007

Pared contra pared


Me fui una tarde del trabajo para no volver pero, sin embargo, me llevé el cariño de todos mis compañeros. Especialmente metí en mi equipaje el cariño y la dulzura de alguien que, había estado separado de mí, únicamente por una pared de ladrillos y pintura, un muro que nos separaba a breve y escasa distancia.


Nunca pensé que le fuera a perder pero jamás me imaginé que la amistad se afianzara más de lo que ya era. Su tremendo sentido del trabajo, su responsabilidad, su energía a la hora de decidir me encantaban pero, mucho más su respeto hacia la gente que trabajaba con él, su ayuda y el cariño con el que nos trataba, especialmente a mí.


Rezo a Dios todos los días por amigos y compañeros pero, especialmente por ese ser humano tan sencillo y buena persona como es él, al que mucha gente debe agradecer por haber estado a su lado en momentos difíciles y complicados como lo hacía él.


Gracias a Dios por haberle conocido, a pesar de sus errores e imperfecciones.

Pared contra pared

Jamás pensé que le fuera a perder. Me fui para siempre de mi trabajo después de un sinfín de años y jamás dudé que fuera a perder a esa persona que, duramente varios años, había compartido tantas y tantas cosas conmigo. Pared con pared, separados por un único muro de ladrillos y pintura blanca nos separaba una breve distancia; sin embargo, la unión desde el principio entre los dos fue auténtica. Él siempre confiaba en mí y yo en él, jamás dejé de hacerle a pesar de no verle a diario.


Para mí, esa persona significa mucho; era un modelo a seguir por sus múltiples cualidades con sus correspondientes pero escasos defectos. Su afán por el trabajo bien hecho y por el avance me gustaba pero, mucho más por su respeto por las personas admirando y valorando lo mejor de cada uno; jamás le faltaba una sonrisa a pesar de su malestar por motivos bien sabidos y justificados.


Sentía por él admiración por su cultura pero mucho más por su persona, digna de resaltar como un gran hombre, un ser humano sensible, preocupado por los demás y tremendamente justo.


Gracias a sus enseñanzas, aprendimos mucho pero más por ser como era y es con todos día tras día, sencillo, humano y bondadoso.


No te olvidaré, nuestra amistad jamás se perderá.

Sencillamente encantador

Era sencillamente maravilloso, dulce, agradable, encantador. Su persona me producía sensación de bienestar y con él siempre me sentía a gusto. Su lejanía a veces me hacía sentirme vacía, su amistad no obstante, era capaz de afianzarse más y más a pesar de la distancia kilométrica que nos separaba ya que, desde que se fue, no hemos dejado de mantener un estrecho y amistoso contacto.
Su imagen, simpática y bonachosa, su sonrisa agradable y especial, permanece en mi memoria desde el último día que se fue. Es como si no hubiera pasado el tiempo y la misma sensación agradable de hace meses, cuando se despidió de nosotros, sus amigos, permanece en mi memoria; su sonrisa y sus ojos pillos, su silueta, su persona, su figura...en fin, todo su ser perfuma nuestro ambiente y nos hace sentirnos más unidos a él.
A veces, notamos mucho su ausencia, le recordamos igual, exactamente igual que cuando le vimos partir pero, no tenerle cerca a veces, nos cuesta. Sin embargo, en cinco breves y anhelados días volverá a estar entre nosotros, entre los que le queremos y nos sentimos especialmente unidos a él. Le esperamos ver pronto.