miércoles, 18 de julio de 2007

Pared contra pared


Me fui una tarde del trabajo para no volver pero, sin embargo, me llevé el cariño de todos mis compañeros. Especialmente metí en mi equipaje el cariño y la dulzura de alguien que, había estado separado de mí, únicamente por una pared de ladrillos y pintura, un muro que nos separaba a breve y escasa distancia.


Nunca pensé que le fuera a perder pero jamás me imaginé que la amistad se afianzara más de lo que ya era. Su tremendo sentido del trabajo, su responsabilidad, su energía a la hora de decidir me encantaban pero, mucho más su respeto hacia la gente que trabajaba con él, su ayuda y el cariño con el que nos trataba, especialmente a mí.


Rezo a Dios todos los días por amigos y compañeros pero, especialmente por ese ser humano tan sencillo y buena persona como es él, al que mucha gente debe agradecer por haber estado a su lado en momentos difíciles y complicados como lo hacía él.


Gracias a Dios por haberle conocido, a pesar de sus errores e imperfecciones.

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